Cuando la curiosidad mata al hétero:
- 8 abr 2015
- 4 Min. de lectura
Esta historia nos la hizo llegar un seguidor a contacto2aya@gmail.com nos gustó tanto que quisimos compartirla con ustedes, si te animas envíanos tu propio relato sexual y la publicamos, la historia dice así:
Tengo 25 años, soy blanco, alto, soy versátil, me considero un gay serio (solo mis amigos más cercanos saben de mi orientación sexual) y bien parecido. Hace poco comencé a coincidir en el ascensor de mi edificio con un tipo hétero que ya conocía pero de un momento a otro se mostró más amable, tendrá unos 28 años, muy atractivo, con porte de macho de esos que le haces el amor con la vista... pues así tendría que ser mi mirada porque desde que comenzamos a cruzar palabra siempre nos despedíamos con una picardía o con un toque de humor... Un día con una excusa le pedí su número, yo creo que en el fondo él sabía que mis intenciones eran comerme su cuerpo entero porque siempre sonreía y como quien no quiere la cosa se tocaba el paquete que se le marcaba en esas bermudas de tela que acostumbra a usar y que por cierto le quedan muy bien.

Todo empieza por conversaciones de texto, en cierto punto caímos en el tema de sexo, hablamos de todo un poco hasta llegar al tema gay o sexo entre hombres, el hétero comenta que quisiera poner a mamar a un hombre a ver qué tal, que había visto una peli porno gay y sintió curiosidad, en eso se medio fue desarrollando hablar del sexo entre hombres, yo estaba emocionado y full duro por la confianza que me estaba dando, cuando me dice quieres mamármelo, quiero experimentar contigo, yo quede frío y sin dudarlo dije sí, cuadramos y vino a mi casa, desde que lo vi se me paro el guevo, el por joder me dice y porque te pones así, a lo que yo respondí: porque ando emocionado, él solo se lo saca un poco nervioso y tembloroso algo muy típico en un hétero primerizo, cuando se lo agarre no lo podría creer, a pesar de que estaba nervioso lo tenía full parado y pude confirmar que el bulto que se la marcaba en las bermudas era justo como me lo imaginaba, un pene delicioso que provoca comérselo todo.
Cuando sintió mi boca me dijo:
¡Qué rico! - yo no aguante y le dije: ¡mira el mío, tócalo!
Y en un momento inesperado se lo lleva a la boca y lo mama unos pocos segundos...
Dice: ¡qué loco fui!, no sabía que se sentía así de bien... - y pregunta: ¿Qué tal lo hago? ¿Lo hago bien?
Lógicamente fue muy delicado y suave al mamármelo, pero me encantó y le contesté que sí, acto seguido me dice hazme acabar, le dije: - ok pero te quiero todo desnudo para contemplarte - no quería pero aceptó, yo le ayudé a quitarse la ropa, no me podía perder ver todo su cuerpo, comencé a tocar toda su piel, la cual se sentía muy bien y en eso me dice:
- ¿te puedo pedir algo? –
Yo contesté: - si claro, dime - estimúlame el culo – respondió.
Y yo, ¡¡¡O SEA!!! ese guevo se me puso prensado: - ¿cómo quieres que lo haga? – Le pregunté.
Y me dice: - una vez me masturbe metiendo mi dedo y fue rico - yo más osado le digo: - si quieres te meto la cabeza de mi guevo y vas a acabar rico – dice: - ok!!! – me coloqué el condón le hecho full lubricante, al ver esto se volteó ese macho y se puso en cuatro, yo pensaba: ¡que belleza de varón!, era inevitable no meterlo, pues como se imaginan paso más que solo la cabeza casi le meto hasta las bolas, se quejó un poco se puso rojo y dice: - ¡ya va!, no te muevas – justo cuando se sentía más rico pero me quedé inmóvil, uno queda petrificado con tal de no sacarlo, mi guevo mide 18 cm y es de buen grosor a la primera duele por más dilatado que estén jajaja...
Para que se relajara, se lo deje bien adentro sin moverme, le agarre el guevo y le apreté una tetilla, en efecto los resultados fueron satisfactorios, se relajó y pude seguir con la faena, lo escuchaba gemir y me quería emocionar mucho más, cambiarlo de posición y darle con todo pero estaba muy cerrado así que sin sacárselo nos movimos hasta que él quedó sentado sobre mí, cara a cara, en esa posición no se movió mucho porque le dolía, ya así sentado se empezó a masturbar y en menos de un minuto llego una explosión de leche de macho me salpicó cara y todo, acto seguido se lo sacó, yo me masturbe viéndolo desnudo, ese cuerpo lo tiene full rico, quería seguir cogiéndolo, cogerlo se como debía, pero que más podría pedir... Al ser su primer macho y que me diera el culo sin mucha queja, me dejó satisfecho, al terminar me dice con picardía: - no me dio mucha nota mamar guevo pero lo tienes suave, tienes el guevo grande me dolió pero fue rico llegar así como me tenías – (se ríe muy complacido y más desinhibido), y me dice que vaina más loca hice (luego se excusó con el típico cuento que no supo lo que le paso porque tiene novia y todo Bla, blah, blah) allí mismo me mira el guevo diciendo: - aun lo tienes parado, ¿qué vaina es pues? - y yo lo miro morboso pensando por dentro: ¡¡¡con ganas de cogerte otra vez!!!...

















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